IDENTITAT
T
L' 1 d'octubre ja ha quedat enrere. S'ha rubricat amb els fets, mes enllà de les conseqüències tangibles i immediates, una nova realitat que caldrà canalitzar i no reprimir, silenciar o ignorar. Sortir de les zones de confort polític, esdevé ja una màxima a les que cap dirigent polític, ni d'aquí ni d'allà, pot obviar.

En allò col·lectiu , els propers dies i setmanes caldrà fer una inscripció d'allò que potser ara es manté en les fronteres de la incertesa, el dubte i/o desgavell. Fins ara, o bé s'havia mantingut en el regne del desig i la legitimitat per uns, o bé, en el regne de la legalitat constitucional per altres. Caldrà harmonitzar legitimitats i legalitats.

Tota transició implica submergir-se en zones d'incomoditat. Tot canvi, comporta uns determinats nivells de neguit, angoixa, renúncies i esperances. Malgrat tot, la recerca d'una coherència entre la voluntat popular, sempre diversa, i els Poders que n'administren la seva implementació, caldrà que sigui restituït i replantejat. En el cas català, l'exigència d'una adequada lectura de les demandes polítiques, i la reclamació de la dignitat i el respecte col·lectiu i individual manllevat, esdevenen els significants que cal resituar i concretar.

Molt més enllà del tema identitari, s'haurà de treballar en el respecte pel concepte de ciutadania amb mirada oberta, amb els seus drets, necessitats i capacitat d'incidir en allò col·lectiu. Aprofundir en la democràcia, en el segle XXI, reclama d'una capacitat de maniobra política que no quedi fixada a les essències i vetlli per a que els marcs de convivència, proporcionin a la pròpia societat, instruments per fer-se càrrec de les respostes de present i de futur que col·lectivament vulgui donar-se.

Amatents al futur proper, sense esdevenir pressoners del passat, reinventem el present polític i social que ens acompanya.

Joaquim Trenchs
Escrit a la Revista Valors
JOAQUIM TRENCHS * psicologia i psicoanàlisi
N
Los árboles no nos dejan ver el bosque. Después del atentado, la pregunta no es ¿qué bandera lucía mejor en la manifestación?, sino: ¿por qué los jóvenes musulmanes radicalizados eligen la muerte? De todo lo que he leído estos días, la descripción más precisa es la de Olivier Roy, que ha estudiado la relación del islam con el laicismo europeo. Invitado al Mitin de Communione y Liberazione, en Rímini explicó las características sociológicas de estos jóvenes que, como los de Ripoll, reinstauran el terror en Europa.

Desde 1995, la mayoría de los yihadistas europeos son hijos de inmigrantes: segunda generación (pocos proceden de la tercera). Educados en Europa, no hablan árabe sino la lengua del país (catalán los de Ripoll). No tienen formación religiosa: el imán de Ripoll era un traficante de hachís. No forman parte de ninguna entidad musulmana. Rechazan las formas orientales de vestir. No tienen por qué ser pobres o analfabetos, aunque muchos de ellos tienen un pasado de pequeña delincuencia. Antes de radicalizarse, ya tendían a desafiar a la so­ciedad.

Desde 1997, abundan las parejas de hermanos en las células yihadistas. Lo hemos visto en Francia, en Bélgica o en Boston (los chechenos que atentaron en el maratón). Lo hemos visto en Ripoll. No está metida toda la familia, como ocurre con la mafia, tan solo los hermanos: lo que refuerza el perfil generacional. Un joven terrorista de Bruselas dejó esta nota: "Eres una mala musulmana, madre, pero gracias a mi sacrificio tú también irás al paraíso". Por consiguiente, sostiene Roy, se produce una inversión de los papeles generacionales: pretenden salvar a los padres, a pesar de creer que nada bueno han recibido de ellos. Más aún: los voluntarios de Siria, a pesar de saber que morirán en atentado suicida, engendran hijos. Rechazan la herencia del pasado y al mismo tiempo se niegan a cultivar el futuro. Esta negación está directamente relacionada con el odio a la cultura. Son los nuevos iconoclastas. En Siria: no han destruido tan sólo iglesias o templos romanos, también mezquitas históricas. Cancelan la historia. Rechazan incluso la cultura musulmana. La rechazan en nombre de un islam puro y sin raíces.

Este rechazo está relacionado con el núcleo de su acción: la muerte. Desde 1997 casi todos los yihadistas se hacen matar: como los de Ripoll en Cambrils. La atracción de Isis sobre estos jóvenes no es política (el califato) ni religiosa (la charia, que prohíbe el suicidio). Es una estética fundamentada en la violencia y la muerte. El Estado Islámico, explica Roy, es muy fuerte a la hora de utilizar los códigos juveniles: música, videojuegos, series, cine. El tema del héroe solitario, que mata a todo el mundo en un videojuego. O Born the kill (una serie que se propaga así: "Un adolescente con deseos psicopáticos escondidos"). Son religiosos: esperan llegar al paraíso. Pero tienen una fascinación por el apocalipsis. El fin de los tiempos se acerca y, por consiguiente, no vale la pena vivir en esta sociedad. Favorecen el apocalipsis para asegurar su salvación. Son la cara trágica del trivial nihilismo europeo.

Antoni Puigverd
Publicat a La Vanguardia
D
Vamik D. Volkan, médico psiquiatra y psicoanalista, director del centro de la Universidad de Virginia para el estudio de la mente y la interacción humana y miembro del centro de negociaciones internacionales fundado por Jimmy Carter, afirma en su libro 'Psicología de las sociedades en conflicto: diplomacia, relaciones internacionales y psicoanálisis' (traducido por el también psiquiatra y psicoanalista Josep Maria Sunyer) que cuando en los años 90 estudió la formación de los terroristas musulmanes halló que la técnica típica para crear un hombre suicida en el Oriente Próximo musulmán incluía dos pasos básicos: el primero, que los instructores encontrasen jóvenes cuya identidad personal ya estuviera trastornada; y el segundo, desarrollar un método de enseñanza con el que la identidad del grupo grande, religioso o étnico, penetrase en las fisuras de la persona dañada o que subyugase su identidad individual. Así, el hombre bomba suicida está primeramente bajo los dictados de la psicología del gran grupo y no bajo la influencia de su propia psicología individual. Aunque el islam prohíbe el suicidio, añade Volkan, la aprobación consciente o inconsciente de los terroristas musulmanes suicidas no faltaba por parte de otros miembros de sus comunidades.

Muy probablemente, si estudiáramos con rigor este fenómeno aquí también veríamos que lo que lo está sustentando es la suma de la fragilidad individual y el soporte de una comunidad que se considera traumatizada por 'el otro' (Occidente). Hoy en día, los religiosos fundamentalistas musulmanes han reactivado los pasados gloriosos y han escogido numerosos traumas, como la pérdida del Califato de 1923, para reclamar viejos derechos.

El periódico 'Le Figaro' publicó recientemente que esta fragilidad individual de ciudadanos musulmanes hace que en Francia cada vez haya más psicoterapeutas, trabajadores sociales y profesionales de todo tipo dedicados a prevenir el reclutamiento de jóvenes por parte del islamismo radical o a contribuir a si desradicalización.
EL SUFRIMIENTO DE LA OTRA PARTE

Antes decíamos, citando a Volkan, que a la fragilidad individual hay que sumarle el soporte de una parte de la comunidad. Pero no se puede ignorar el sufrimiento de la otra parte -la gran mayoría, de hecho- de esa comunidad. Algunos de ellos son padres, hermanos, primos o amigos de estos jóvenes que engrosan las filas del Estado Islámico. La antropóloga francesa Dounia Bouzar, una de las pioneras en Francia y en Europa del trabajo con jóvenes fanatizados y alienados por la ideología del islam más recalcitrante, decía en una entrevista en 'Les Inrockuptibles' que no hemos de dejar a los familiares de estos chicos solos, avergonzados y sintiéndose culpables.

¿Cómo salvar a un joven que se está radicalizando? Según esta experta, primero hace falta dar seguridad. Para combatir el discurso de los yihadistas, los cercanos a quienes pueden ser reclutados deben brindarles emociones tranquilizadoras, que les reaseguren, y para ello hace falta ayudarles a que sean capaces de hacerlo, brindarles apoyo y combatir la vergüenza y la culpabilidad. En una segunda etapa, deben adoptar una aproximación cognitiva para mostrar al joven las mentiras de ese islamismo radical, apoyándose en ocasiones en gente arrepentida que está transitando su propio duelo por la utopía que les vendió el Estado Islámico.
MÁS DE UN AÑO DE TRATAMIENTO

Mientras que el o la joven puede ser reclutado o seducido rápidamente por las ideas mortíferas del grupo terrorista, hace falta más de un año de tratamiento para que empiece a dudar y estabilizarse, salir de la organización y dejar atrás su identificación con esa utopía asesina. Es difícil explicar cuestiones técnicas en un artículo de divulgación como este, pero baste saber que tenemos las herramientas para contribuir a la desradicalización de muchos jóvenes. En otros países europeos ya se está haciendo.

Ahora que se ha puesto en marcha el protocolo de detección de posibles casos de radicalización islamista en las escuelas catalanas, liderado especialmente por los departamentos de Interior y de Ensenyament de la Generalitat, con el objetivo de que la comunidad educativa pueda localizar con rapidez el fenómeno en las aulas, sería bueno contar también con la participación de la Conselleria de Salut para poder trabajar la desradicalización de estos jóvenes. Los profesionales de la salud mental podemos contribuir a resolver algunos de los problemas identitarios que llevan a algunos de ellos a radicalizarse. Profesionales como Volkan, Bouzar y tantos otros nos brindan el conocimiento necesario para hacerlo.

Said El Kadaoui Moussaoui
JOAQUIM TRENCHS * psicologia i psicoanàlisi
D
Com és que en similars condicions de pressió, els individus presenten respostes diferents a les demandes en que l'entorn els situa?
La persona estressada ha engolit implícitament a l'omnipotència de que pot respondre i completar l'objectiu o ideal que ha fet seu. La dificultat per introduir un no, uns condicionants, uns límits a la pròpia actuació, vers la demanda que rep, marcarà la seva conducta. En el casos extrems, seran les mateixes manifestacions simptomàtiques: ofecs, palpitacions, ansietats, angoixes, mals humors,... les que posaran en alerta, i esdevindran autèntic fre inconscient a la situació.
Què subjecte però a la persona en la seva conducta?
En realitat, més enllà de qüestions concretes i tangibles, quin és aquest ideal que l'esclavitza?
Més enllà d'elements evidents, com és el suposat control d'aspectes que fa referència als diners, estatus laboral, estimació explicita buscada,... hi ha una resposta subjectiva que busca en l'amor incondicional de l'altre, un reconeixement que implica la lectura subjectiva de que un és capaç de respondre a la seva falta. El desig passa per allò que l'altre necessita. L'altre esdevé indispensable i necessari per reafirmar la pròpia identitat.
La persona submergida en aquest context però altera la seva vida psíquica, emocional, i alhora incideix negativament en el clima de l'organització i/o entorn social que l'acull.
Per fer hi front, cal conrear i mantenir una identitat que trobi la satisfacció en l'equilibri entre l'ideal que allò social ens vol imposar, i allò real que el mateix context ens ofereix.
Acceptem que el millor reconeixement prové de la pròpia vàlua, fent bona progressivament la dita de... "no és més ric qui més te, sinó qui menys necessita".

Joaquim Trenchs
Escrit per la Revista Valors
JOAQUIM TRENCHS * psicologia i psicoanàlisi
S
Si no fa pas gaire temps, els tabús i les prohibicions dominaven tot allò que envoltava la sexualitat, en la societat actual i alliberats dels pre-judicis d'una societat excessivament ideologitzada en creences, valors o normes de conducta en relació a la sexualitat, caldria preguntar-se, paradoxalment, si la simple llibertat individual, es garantia de satisfacció en aquest àmbit.

Avui dia, la força normativa implícita en aquesta qüestió va en direcció contrària. Dóna la sensació de que tot està permès i que tot s'hi val. Bo i així, tenint i disposant de més informació i podent-ne parlar, copsem que en la sexualitat hi ha quelcom d'inabastable.

Abordar la sexualitat humana és anar més enllà de la genitalitat i de la determinació biològica. El sexe anatòmic no defineix el nostre comportament sexual. Significa abordar la posició subjectiva en que la persona s'identifica_ masculina o femenina_ en l'aproximació als altres a la recerca de satisfacció. I aquest apropament porta implícit un límit, una llei, i una diferenciació, que no ve determinada pels trets fisiològics.

La sexualitat esdevé una construcció en cada individu de les seves pròpies i singulars modalitats de satisfacció. Pot prendre diferents formes. En els animals, las cosa és més simple: la sexualitat entra dins el registre de les necessitats i està dominada pels instints. L'objecte sexual està clarament identificat.

En el humans, la complexitat presideix la sexualitat. És la pulsió qui ens empeny a apropiar-nos del món que ens envolta. Pulsió que relliga la dimensió corporal amb la representació psíquica, petjada en el registre simbòlic que porta implícit la dimensió del llenguatge. Un llenguatge amb significació oculta que ens ve de l'altre. A partir d'aquí, construïm la pròpia realitat psíquica imaginària, carregada de fantasies que intentem passar a l'acte.

Podríem entendre la sexualitat com aquell procés identificatori del subjecte que s'inicia en la infantesa i en el que es va definint la seva posició i modalitat inconscient de gaudi al llarg de la vida. Paral·lelament, s'escolleixen els "objectes" sobre els que s'anirà cercant aquesta satisfacció, sempre parcial, i que aniran ocupant l'espai que "falta" al propi subjecte.

Joaquim Trenchs
Escrit a la Revista Valors
JOAQUIM TRENCHS * psicologia i psicoanàlisi
A
L' home que riu davant teu al mirall
sap més de tu del que en dius en els llibres;
o potser no, potser, forassenyat,
s'ha convertit en l'estranya paròdia
del que no seràs mai i es riu de tu
perquè no sap ben bé com defensar-se.

Miquel Martí i Pol
"Un hivern plàcid" (1991-1993)
*design urialsina
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