V
Properament, viurem una expressió de voluntat popular mitjançant les urnes. Bo i així, coneguda és la posició d'aquells qui neguen i treballen, per activa o per passiva, per a que això no sigui així.
En aquest segon cas, com entendre la rigidesa de plantejament, amb l'apel·lació constant a una legalitat (C.E.de 1978) com a argument, garant, consistència i resposta a l'anhel col·lectiva expressada reiteradament?
Sempre hi ha una primera o última resposta: diluir o negar l'existència de la ciutadania catalana com a nació diferenciada, i silenciar-la políticament, d'una manera o altre. Aquest plantejament, també transversal, és patrimoni d'una part de la dreta i algunes anomenades esquerres: des de qui és mou per essències pàtries, al que és mou per una acomodada i enganyosa fraternitat "internacional". Un punt en comú: la identificació al Discurs de l'Amo.
Qui és aquest Amo? Quin és aquest Discurs?
L'Amo esdevé aquella adhesió militant que en la seva avidesa a la recerca d'identitat política, i embriagats per la mateixa, presenten un discurs on ja marquen als altres com hauria d'encaminar-se la resposta. En cap cas, aquesta pot donar peu al possible qüestionament del marc legal actual.
Un discurs polític on no hi ha espai possible a la renúncia: cal copsar la seva agressivitat. Un discurs on tot és poder i control: no hi ha voluntat de copsar aquesta realitat emergent. Un discurs on, malgrat la dialèctica i la retòrica democràticament ensucrades, no hi ha capacitat per donar sortida política als anhels d'un gruix de la ciutadania, que tal vegada, vol projectar-se de manera diferent cap al futur. Deixar de volar, per aterrar.
Caminem ja políticament cap a la reinvenció, o vulguin o no, aquells qui volen muts, sords o submisos a una part substancial d'aquest país.

Joaquim Trenchs i Mola
Publicat a la Revista Valors
E
Hi ha professions on l'essència del treball passa per la capacitat d'entendre a aquell a qui s'acull (educadors, mestres, psicòlegs, metges,...). Saber escoltar a qui ho necessita, esdevé una premissa ineludible.

Bo i així, a voltes el saber fer del Professional està mediatitzat per dues coordenades: la Institució, estructura organitzativa que li dona aixopluc que estableix un marc d'objectius, procediments, ideals de treball, resultats,...i d'una segona coordenada, configurada pel bagatge de sabers i coneixements, gairebé sempre incomplerts, del propi professional.

Quan el pes d'aquestes coordenades, esdevé feixuc i tenallant pel mateix professional, i no cal que ho sigui de manera conscient, emergeix en el seu procedir una actuació impecable de forma, però nul·la de fons, en relació al propi sentit de la feina.

Per un costat, el professional "funcionarà" amb un "saber fer" poc fonamentat,aliè, superficial, regint-se per les modes del "coneixement", adscrit cegament a protocols, derivacions, múltiples reunions del cas (persona), en qüestió. Es preservarà una zona de confort i completesa sense fissures en el terreny personal-professional, alhora que s'incrementarà en la pràctica, el poc compromís de fons amb l'altre del conflicte puntual, de les vacil·lacions, dubtes, contradiccions, hostilitats, ….i qui cerca en el "professional", l' ajut per créixer.

Per altre banda, el receptor de l'ajuda, suport,... no se sentirà íntimament entès, responent parcial i temporalment per la suggestió del que sap, però sense convicció íntima amb ell mateix i la seva capacitat de resposta. Acabarà "perdent-se" en el sistema i la seva xarxa (educativa, sanitària,...) davant la falta de resposta humanitzadora que permet ajudar a l'individu a progressar i canalitzar allò que li fa obstacle. Si bé la responsabilitat és de cadascú, el professional esdevé cada cop més líquid als ulls de l'altre. Són temps de post-modernitat i post-veritat!

Joaquim Trenchs
Escrit a la Revista Valors
JOAQUIM TRENCHS * psicologia i psicoanàlisi
N
Los árboles no nos dejan ver el bosque. Después del atentado, la pregunta no es ¿qué bandera lucía mejor en la manifestación?, sino: ¿por qué los jóvenes musulmanes radicalizados eligen la muerte? De todo lo que he leído estos días, la descripción más precisa es la de Olivier Roy, que ha estudiado la relación del islam con el laicismo europeo. Invitado al Mitin de Communione y Liberazione, en Rímini explicó las características sociológicas de estos jóvenes que, como los de Ripoll, reinstauran el terror en Europa.

Desde 1995, la mayoría de los yihadistas europeos son hijos de inmigrantes: segunda generación (pocos proceden de la tercera). Educados en Europa, no hablan árabe sino la lengua del país (catalán los de Ripoll). No tienen formación religiosa: el imán de Ripoll era un traficante de hachís. No forman parte de ninguna entidad musulmana. Rechazan las formas orientales de vestir. No tienen por qué ser pobres o analfabetos, aunque muchos de ellos tienen un pasado de pequeña delincuencia. Antes de radicalizarse, ya tendían a desafiar a la so­ciedad.

Desde 1997, abundan las parejas de hermanos en las células yihadistas. Lo hemos visto en Francia, en Bélgica o en Boston (los chechenos que atentaron en el maratón). Lo hemos visto en Ripoll. No está metida toda la familia, como ocurre con la mafia, tan solo los hermanos: lo que refuerza el perfil generacional. Un joven terrorista de Bruselas dejó esta nota: "Eres una mala musulmana, madre, pero gracias a mi sacrificio tú también irás al paraíso". Por consiguiente, sostiene Roy, se produce una inversión de los papeles generacionales: pretenden salvar a los padres, a pesar de creer que nada bueno han recibido de ellos. Más aún: los voluntarios de Siria, a pesar de saber que morirán en atentado suicida, engendran hijos. Rechazan la herencia del pasado y al mismo tiempo se niegan a cultivar el futuro. Esta negación está directamente relacionada con el odio a la cultura. Son los nuevos iconoclastas. En Siria: no han destruido tan sólo iglesias o templos romanos, también mezquitas históricas. Cancelan la historia. Rechazan incluso la cultura musulmana. La rechazan en nombre de un islam puro y sin raíces.

Este rechazo está relacionado con el núcleo de su acción: la muerte. Desde 1997 casi todos los yihadistas se hacen matar: como los de Ripoll en Cambrils. La atracción de Isis sobre estos jóvenes no es política (el califato) ni religiosa (la charia, que prohíbe el suicidio). Es una estética fundamentada en la violencia y la muerte. El Estado Islámico, explica Roy, es muy fuerte a la hora de utilizar los códigos juveniles: música, videojuegos, series, cine. El tema del héroe solitario, que mata a todo el mundo en un videojuego. O Born the kill (una serie que se propaga así: "Un adolescente con deseos psicopáticos escondidos"). Son religiosos: esperan llegar al paraíso. Pero tienen una fascinación por el apocalipsis. El fin de los tiempos se acerca y, por consiguiente, no vale la pena vivir en esta sociedad. Favorecen el apocalipsis para asegurar su salvación. Son la cara trágica del trivial nihilismo europeo.

Antoni Puigverd
Publicat a La Vanguardia
D
Vamik D. Volkan, médico psiquiatra y psicoanalista, director del centro de la Universidad de Virginia para el estudio de la mente y la interacción humana y miembro del centro de negociaciones internacionales fundado por Jimmy Carter, afirma en su libro 'Psicología de las sociedades en conflicto: diplomacia, relaciones internacionales y psicoanálisis' (traducido por el también psiquiatra y psicoanalista Josep Maria Sunyer) que cuando en los años 90 estudió la formación de los terroristas musulmanes halló que la técnica típica para crear un hombre suicida en el Oriente Próximo musulmán incluía dos pasos básicos: el primero, que los instructores encontrasen jóvenes cuya identidad personal ya estuviera trastornada; y el segundo, desarrollar un método de enseñanza con el que la identidad del grupo grande, religioso o étnico, penetrase en las fisuras de la persona dañada o que subyugase su identidad individual. Así, el hombre bomba suicida está primeramente bajo los dictados de la psicología del gran grupo y no bajo la influencia de su propia psicología individual. Aunque el islam prohíbe el suicidio, añade Volkan, la aprobación consciente o inconsciente de los terroristas musulmanes suicidas no faltaba por parte de otros miembros de sus comunidades.

Muy probablemente, si estudiáramos con rigor este fenómeno aquí también veríamos que lo que lo está sustentando es la suma de la fragilidad individual y el soporte de una comunidad que se considera traumatizada por 'el otro' (Occidente). Hoy en día, los religiosos fundamentalistas musulmanes han reactivado los pasados gloriosos y han escogido numerosos traumas, como la pérdida del Califato de 1923, para reclamar viejos derechos.

El periódico 'Le Figaro' publicó recientemente que esta fragilidad individual de ciudadanos musulmanes hace que en Francia cada vez haya más psicoterapeutas, trabajadores sociales y profesionales de todo tipo dedicados a prevenir el reclutamiento de jóvenes por parte del islamismo radical o a contribuir a si desradicalización.
EL SUFRIMIENTO DE LA OTRA PARTE

Antes decíamos, citando a Volkan, que a la fragilidad individual hay que sumarle el soporte de una parte de la comunidad. Pero no se puede ignorar el sufrimiento de la otra parte -la gran mayoría, de hecho- de esa comunidad. Algunos de ellos son padres, hermanos, primos o amigos de estos jóvenes que engrosan las filas del Estado Islámico. La antropóloga francesa Dounia Bouzar, una de las pioneras en Francia y en Europa del trabajo con jóvenes fanatizados y alienados por la ideología del islam más recalcitrante, decía en una entrevista en 'Les Inrockuptibles' que no hemos de dejar a los familiares de estos chicos solos, avergonzados y sintiéndose culpables.

¿Cómo salvar a un joven que se está radicalizando? Según esta experta, primero hace falta dar seguridad. Para combatir el discurso de los yihadistas, los cercanos a quienes pueden ser reclutados deben brindarles emociones tranquilizadoras, que les reaseguren, y para ello hace falta ayudarles a que sean capaces de hacerlo, brindarles apoyo y combatir la vergüenza y la culpabilidad. En una segunda etapa, deben adoptar una aproximación cognitiva para mostrar al joven las mentiras de ese islamismo radical, apoyándose en ocasiones en gente arrepentida que está transitando su propio duelo por la utopía que les vendió el Estado Islámico.
MÁS DE UN AÑO DE TRATAMIENTO

Mientras que el o la joven puede ser reclutado o seducido rápidamente por las ideas mortíferas del grupo terrorista, hace falta más de un año de tratamiento para que empiece a dudar y estabilizarse, salir de la organización y dejar atrás su identificación con esa utopía asesina. Es difícil explicar cuestiones técnicas en un artículo de divulgación como este, pero baste saber que tenemos las herramientas para contribuir a la desradicalización de muchos jóvenes. En otros países europeos ya se está haciendo.

Ahora que se ha puesto en marcha el protocolo de detección de posibles casos de radicalización islamista en las escuelas catalanas, liderado especialmente por los departamentos de Interior y de Ensenyament de la Generalitat, con el objetivo de que la comunidad educativa pueda localizar con rapidez el fenómeno en las aulas, sería bueno contar también con la participación de la Conselleria de Salut para poder trabajar la desradicalización de estos jóvenes. Los profesionales de la salud mental podemos contribuir a resolver algunos de los problemas identitarios que llevan a algunos de ellos a radicalizarse. Profesionales como Volkan, Bouzar y tantos otros nos brindan el conocimiento necesario para hacerlo.

Said El Kadaoui Moussaoui
JOAQUIM TRENCHS * psicologia i psicoanàlisi
V
Els ritmes vitals ens marquen indefugiblement períodes de tensió i de distensió més o menys explícits que hem de saber respectar i aprofitar de la manera més saludable: des de l'estat de vigília als períodes de dormir dels que no se n'escapa ningú, als períodes laborals i als descansos corresponents dels que podem gaudir una majoria.

Temps d'activitat i temps de passivitat. Temps on estem plens, ocupats actius,... i temps on estem més buits, lliures, ociosos, amb absència d'activitats subjectes a obligacions. Temps d'oci, més plaents, anàrquics en quant a satisfaccions, on es flexibilitzen el compliment d'horaris, normes i assumpció de compromisos en contraposició a temps de treball i de neg-oci, associat a les responsabilitats, obligacions i necessitats.

I aleshores, en què haurien de consistir unes vacances saludables? En fer, anar, estar ...de vacances ?. Perquè... no totes les vacances són fer viatges..., oi ?.

Avui que el món del negoci ens dicta com ha de ser el món de l'oci, és important subratllar que les vacances són un espai privilegiat per a que la persona ompli de manera pacificadora aquest temps en allò que no ha estat possible en el seu període de treball. No perquè toca, sinó perquè es vol.

Tenint molt present que assaborir l'estat de vacances és una qüestió molt personal, aquestes prenen modalitats ben diverses: hi ha qui pot voler trencar monotonies i rutines i n'hi ha precisament que pot buscar-les en un entorn més tranquil i fins i tot sense sortir de casa.

En qualsevol cas, regular aquest temps amb aquelles activitats útils o aparentment inútils: llegir, badar, pintar, dormir, viatjar, formar-se, ballar, relacionar-se ...que permetin a l'individu alliberar-se de la tensió acumulada.

Això sí .... no quedar excessivament passivitats. Prendre la iniciativa en allò que volem fer, ni que sigui mandrejar ... no sigui que després rondinem per veure´ns afectats amb el "síndrome post-vacances". Aleshores el problema no serà pel fet d'anar a treballar, sinó per no haver estat amos de les nostres pròpies vacances.

Profitós descans per a tots plegats


Joaquim Trenchs
Publicat a la Revista Valors
*design urialsina
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